EL IMPOSTOR. Javier Cercas.

En mayo de 2005 una noticia conmueve a España y a todo el mundo. Titulares sencillos, pero letales anunciaban: «El presidente de la asociación de deportados españoles en los campos nazis nunca estuvo en un campo nazi».  Este anuncio también impactó a Javier Cercas, quien, después de muchas vacilaciones prácticas y existenciales, decide escribir una novela sobre ese personaje, El Impostor (Random House, 2014).

Enric Marco, un barcelonés nacido en 1921, había fingido ser un deportado y superviviente de la Alemania nazi. En esa supuesta condición, afirma Cercas, “había presidido durante tres  años la gran asociación española de los supervivientes, la Amical de Mauthausen, había pronunciado centenares de conferencias,  y concedido decenas de entrevistas, había recibido importantes distinciones oficiales y había hablado en el Parlamento español en nombre de todos sus supuestos compañeros de desdicha, hasta que a principios de mayo de 2005 se descubrió que no era un deportado y que jamás había sido prisionero en un campo nazi”. Frente a ese enigmático personaje, el autor decide escribir una novela “sin ficción”, una obra donde la ficción la pone el personaje real: Marco.  Quiere, principalmente, “entender” por qué una persona llega a ese nivel de mentiras.

En el libro no solo se narran y describen las mentiras de Marco sobre su permanencia en campos de concentración nazi, sino que también se muestran otras falsedades en la vida del personaje. Según él, fue un combatiente republicano, un luchador clandestino contra el franquismo, un sindicalista antifascista, un perseguido y torturado por sus ideas libertarias, un líder obrero. Dueño de una personalidad atrayente, de un carisma innato y de una gran capacidad de trabajo, rápidamente conquista a jóvenes estudiantes y a líderes obreros y llega a ser secretario general de la CNT  (Confederación Nacional Sindical) en toda España. Asimismo, cuando debe dejar su cargo de líder sindical anarquista, se incorpora a la FAPAC, una asociación de padres y apoderados de colegios públicos, llegando a ser presidente nacional. Usando su supuesta situación de ex prisionero nazi, llega a dirigir la la Amical de Mauthausen.

La vida de Enric Marco, la verdadera y la ficticia, permite al autor reflexionar sobre la condición humana, sobre los medios de comunicación y sobre la España post-Franco. “Es un don Quijote mejor o más perfecto que don Quijote porque tiene éxito donde don Quijote fracasa: así como Alonso Quijano nunca engañó a nadie y todo el mundo sabía que no era más que un pobre hombre que se creía un héroe caballeresco, Marco convenció a todo el mundo de que el Marco ficticio era el Marco real, y de que era un héroe civil”.

Durante el desarrollo de la obra, el autor va narrando cómo enfrenta las mentiras del protagonista y cómo las va descubriendo una a una, como si fuera quitando las capas de una cebolla. En este proceso, doloroso y tenso, Marco –en una dramática situación- le pide al narrador-autor le hace una dramática escena exclama: «Por favor, déjame algo».

Aunque se propone no rehabilitar al impostor, el autor logra entender al personaje y logra comprender la razón de su reticencia a escribir sobre Marco: tenía miedo. “Marco es lo que todos los hombres somos, sólo que de una forma exagerada, más grande, más intensa y más visible, o quizás es todos los hombres, o quizá no es nadie, un gran contenedor, un conjunto vacío, una cebolla a la que se le han quitado todas las capas de piel y ya no es nada, un lugar donde confluyen todos los significados, un punto ciego a través del cual se ve todo, una oscuridad que todo lo ilumina, un gran silencio elocuente, un vidrio que refleja el universo, un hueco que posee nuestra forma, un enigma cuya solución última es que no tiene solución, un misterio transparente que sin embargo es imposible descifrar, y que quizás es mejor no descifrar”.

La obra, al final,  da un salto hacia la universalidad. No es solo la historia, la anécdota, de un gran mentiroso. Es un reflejo de lo que, según el autor, somos en cada uno de los instantes de nuestra vida: Enric Marco.

 

 

 

 

 

 

“No es solo la historia, la anécdota, de un gran mentiroso. Es un reflejo de lo que, según el autor, somos en cada uno de los instantes de nuestra vida: Enric Marco.”