EL HOMBRE QUE AMABA A LOS PERROS. Leonardo Padura.

En medio de la desolación producida por la enfermedad y muerte de su mujer, en 2004, Iván Cárdenas Maturell, periodista y escritor caído en desgracia, revela las conversaciones que tuvo con un enigmático personaje, en 1977, en una playa cercana a La Habana. El misterioso hombre, un extranjero que acostumbraba a pasear junto a dos galgos rusos, le entrega antecedentes desconocidos sobre la muerte de Liev Davídovich Trotsky (Trotski, en la novela).  Iván lo bautiza como “el hombre que amaba a los perros”.

Padura da forma a esta novela a partir de los datos biográficos de Trotsky y de Ramón Mercader, su asesino. Desde la conciencia de los personajes principales, las acciones y los espacios se configuran como una constante reflexión acerca de la existencia humana. El miedo, que surge desde la propia historia de cada uno de los personajes, se sitúa en el centro de los acontecimientos.

Las revelaciones de Julián López, el “hombre que amaba a los perros”, plasman un mundo de mentiras e intrigas originadas en la Unión Soviética, bajo la dictadura de Stalin.  La manipulación de los defensores de la República en la guerra civil española, la organización y asesinato de Trotsky y las purgas en la Rusia después de la revolución, desfilan en las páginas de la novela. Asimismo, la propia vida del narrador con sus vínculos, sus sueños y sus desengaños de la vida en Cuba son parte de la trama.

A través de la interioridad de los personajes, el lector tiene acceso a los miedos, incertidumbres y reflexiones de Liev Davídovich Trotski, de Ramón Mercader –su asesino- y de Iván, el propio narrador. Este recurso permite un acercamiento matizado a las decisiones y valores de cada uno, desdibujando el límite entre la maldad y la bondad. Junto a ellos, la presencia –o la mención- de otros personajes refuerza el intento de verosimilitud de la novela. Entre estos, se mencionan aLenin, Stalin, Franco, Hitler. También tienen participación en algunos acontecimientos, más o menos importantes, los artistas y escritores Frida Kahlo, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, André Breton, Malraux , entre otros.La relación entre la ficción y la realidad es un elemento que el autor resuelve bien. Según sus palabras, se ajustó “con toda fidelidad posible (recuérdese que se trata de una novela, a pesar de la agobiante presencia de la Historia en cada una de sus páginas) a los episodios y la cronología de la vida de León Trotski en los años en que fue deportado, acosado y finalmente asesinado, y (…) de la vida o de las vidas de Ramón Mercader, construida(s) en buena parte sobre el filo de la especulación a partir de lo verificable y de lo histórica y contextualmente posible”.

En síntesis, el relato de los acontecimientos que rodearon al asesinado de Trotsky permite acceder a situaciones que revelan los claroscuros de la existencia humana, capaces de torcer los más altos ideales. “Dediqué mañanas, tardes, noches y madrugadas a gestar, dar forma y sacarme de dentro esta historia ejemplar de amor, de locura y de muerte que, espero, aporte algo sobre cómo y por qué se pervirtió la utopía e, incluso, provoque compasión” (Padura).

“Padura da forma a esta novela a partir de los datos biográficos de Trotsky y de Ramón Mercader, su asesino. Desde la conciencia de los personajes principales, las acciones y los espacios se configuran como una constante reflexión acerca de la existencia humana.”